14.3.15

Odiarás tu cama

Amamos nuestra cama hasta que nos enfermamos o nos hacemos viejos. Entonces la odiamos. Entonces extrañamos el cansancio. Entonces quisiéramos madrugar, salir, sentir el viento frío, la lluvia, el estrés de la escuela o el trabajo. Odiarás tu cama. Odiarás tu cuerpo en la cama. Odiarás tu alma en un cuerpo en una cama. Así que no la extrañes tanto. No rompas el despertador. Levántate, por el amor de Dios. Y disfrútalo.

1.1.15

Cada persona es un océano

Cada persona en nuestra vida es un océano en el que uno se sumerge sin saber nadar. En el que uno tiene que aprender a nadar. En el que siempre se traga un poco de agua. En el que, de tanto en tanto, sobre todo al principio, se es revolcado por las olas. En el que el agua salada a veces sabe dulce. En el que el silencio hace ruido. En el que al llegar al fondo se conoce un pez; hermoso, extraño, que nadie había visto nunca.

17.3.14

El funeral

Una mujer entra de improviso a un funeral cualquiera y se pone a llorar desconsoladamente. Ninguno de los presentes sabe quién es. Después de un rato de confusión y susurros, la madre del difunto se acerca a ella para consolarla.

— ¿Eran amigos?
— No. Ni siquiera lo conozco.
— ¿Entonces por qué lloras?
— Porque he conocido a muchas otras personas.

23.1.14

Someday, everything is going to be different
When I paint my masterpiece.

6.12.13

Bam

Siempre me he preguntado a qué suenan ciertas cosas. Sabemos que el pato hace cuack, que el reloj hace tic-tac, que el jarrón rompiéndose en mil pedazos hace crack, y que el choque entre un tráiler y una locomotora hace prrrdjddjfdkaboom prrtk smrram tsskkkeurnabam tititichaslapaspas. Pero, ¿cuál es el sonido de la desilusión de un niño que no llora, por ejemplo? ¿A qué suena el nacimiento de una flor? ¿Cuándo tienes dinero suficiente para comprarle algo bonito a tu madre, qué se escucha? ¿Alguien lo sabe? Yo me he descubierto poniéndole la oreja a todo tipo de cosas (a las puertas y a la sopa, a mi calculadora científica) cuando nadie me está viendo en busca de música, una nota al menos, un grito incluso, alguna onomatopeya inédita. Y cuando estoy contigo te escucho tan atentamente que casi creo que conozco todos tus sonidos, tus ruiditos raros, tus cambios de respiración, tu risa, tus gemidos, tus sollozos, tus pestañeos, la pulsión de tus manos que es muda pero se escucha y muy fuerte, tus corazones repartidos en todo el cuerpo. El otro día me puse a recordar la noche en que te conocí. Era una de las primeras veces que salía en mucho tiempo y tenía miedo. Ahora entiendo que la primera vez que escuché tu voz escuché algo más que tu aparato fonador transmitiendo tus pensamientos a tus interlocutores a través de tus cuerdas vocales. Era mucho más que eso. Era el sonido de una segunda oportunidad en la vida.

31.10.13

Free as a liverbird

El único club del que me gusta formar parte es el Liverpool. Al resto (ideologías, corrientes, religiones, doctrinas, posiciones políticas) nomás entro a charlar y tomarme una cerveza para luego escabullirme en silencio antes de que alguien intente hacerme miembro o venderme una póliza de seguros.

Me ayudaste mucho en su momento, Buda/Krishna/Lao Tsé, y me quedo con algunas de vuestras enseñanzas, pero tengo que irme. Porque no soy ni quiero ser como ustedes. Porque no soy de aquí ni de ningún lado. Porque no sé muy bien a dónde voy pero sé que tengo que seguir caminando. Y sobre todo porque soy libre y le soy fiel a mis vísceras.

La fascinación ante el misterio y la aceptación del misterio. La capacidad negativa. La magia del mundo. El mundo, en general. La verdad. Salir no a pintar las estrellas como Van Gogh, pero sí a mirarlas. Y nada más.

Porque ya es lo único que se siente real.